Aveiro y Lisboa

Llevaba tiempo queriendo escribir este post, pero como muchos sabéis, han sido unos meses muy duros en lo que a descanso se refiere. Dormir más de 2 horas es una utopía.
Angustia por separación, crisis de lactancia…Un buen cóctel.
En fin, el caso es que he conseguido sacar un ratito y contaros que tal fué nuestra escapada a Lisboa con el enano.
Como sabéis, vivimos en Pontevedra. Concretamente nos separan cinco horas y media aproximadamente de la capital portuguesa.
Teniendo en cuenta que el “pequeño kamikace” últimamente no tolera demasiado el coche, decidimos hacer una parada intermedia. En este caso escogimos Aveiro.
Para alojarnos, por lo general solemos optar por apartamentos. Con el pequeño es mucho más cómodo a la hora de preparar comidas y en general nos sentimos más “como en casa”.
Nos decantamos por el alojamiento “Casa da Ponte dos Carcavelos”.
Una casita preciosa a 5 minutos de los canales y de la Plaza del Pescado. Una localización perfecta. No pudimos elegir mejor.
La casa disponía de un salón enorme con chimenea. Álvaro en aquel momento acababa de empezar a gatear por lo que la amplitud nos dio juego para que “campara” a sus anchas y se acabara de soltar.
La habitación también era muy amplia y tenía una zona de vestidor donde pudimos dejar las maletas y todas nuestras cosas de una manera más ordenada.
Contaba con una cocina totalmente equipada y un baño completo con un plato de ducha muy amplio.
Lamentablemente, soy un desastre y no hice más fotos que las que os he dejado más arriba. De cualquier manera, os lo recomiendo una barbaridad, fue una de las estancias más agradables que hemos pasado.
Aveiro es una pequeña ciudad situada a orillas de la ría que lleva su nombre.
Es muy característica por sus canales y es conocida como “La Venecia Portuguesa”.
Sus coloridos barcos llamados “moliceiros” pasean a los turistas por los canales dándole un encanto a la ciudad muy característico.
El clima no acompañó nuestra visita así que a la espera de que escampara para poder disfrutar de un paseo, decidimos parar a comer.
Elegimos una taberna muy típica de Aveiro. Concretamente el restaurante “O Telheiro”, conocido por su receta de Bacalao con nata. Realmente increíble.
Como consejo os diré que intentéis frenar a tiempo, yo no fui capaz de parar de comer y la digestión posterior fue una pesadilla.
Decidimos acercarnos a Costa Nova, un lugar precioso a unos 4 km de Aveiro.
Como no podía ser de otra forma tratándose de mi, la primera parada fue el faro.
Imponente, increíble, uno de los más bonitos que he visto.
Costa nova tiene una playa preciosa de arena blanca. Un destino perfecto para una escapada en verano. En noviembre quizá no es la fecha más adecuada para visitarlo pero igualmente nos encantó.
Tras nuestra visita a Costa Nova recorrimos de nuevo Aveiro de noche y regresamos al apartamento para cenar y acostar al peque. Al día siguiente aún teníamos un buen viaje por delante.
He de decir que tanto la entrada como la salida de Aveiro es extremadamente cómoda y fácil. No nos costó nada orientarnos para coger la autovía dirección Lisboa y a las 10:00 de la mañana ya estábamos en ruta.
Llegamos a Lisboa sobre 13:30.
Nuestro apartamento se encontraba en la Plaza del Chiado. Puro centro de Lisboa así que la llegada hasta allí fue un auténtica odisea.
Plaza del Chiado
Aunque teníamos parking gratuito, era necesario hacer antes el checking en el alojamiento así que previa consulta con el encargado del apartamento, dejamos el coche en zona residentes con las luces puestas durante exactamente 5 minutos, tiempo que nos llevó recoger las llaves.
Al llegar al coche, cuál es nuestra sorpresa al ver que nos habían colocado un cepo y precintado el coche. Como os he dicho, exactamente 5 minutos es lo que tardamos en volver.
Como comprenderéis, después de perder una hora esperando en mitad de la calle a que nos quitaran el cepo y pagar 90 euros de multa, mi primera impresión de la ciudad no fue la que me hubiera gustado pero decidimos ser positivos y tomárnoslo de manera anecdótica para no estropear nuestra escapada. Eso si, como consejo os diré que nunca aparquéis en Lisboa en zona de residentes por mucho que nadie os diga “por 5 minutos no pasa nada”.
Como localización, la Plaza del Chiado es perfecta a la hora de moverte por la ciudad y visitar los puntos de interés más importantes, La Plaza del Comercio, El Elevador de Santa Justa, El Barrio Alto, la Baixa…

Tranvía clásico en la Plaza del Comercio.

Plaza del Comercio y Arco del triunfo.
Plaza de Figueira.
Eso si, fue una mala alternativa en cuanto a ruido nocturno.
Nuestro alojamiento, “Chiado Square Apartaments” era precioso y muy acogedor pero el ruido por la noche era insoportable. Bajo mi punto de vista, no estaba lo suficientemente insonorizado teniendo en cuenta la localización que tenía.
De noche, ambulancias, policía… el ruido más ensordecedor que puedas imaginar teniendo un bebé de 7 meses.
En resumen, nos equivocamos totalmente a la hora de elegir esta ubicación de Lisboa para alojarnos, lo cual no quiere decir que no sea perfecta para un viaje con amigos en el que la tranquilidad no sea tu prioridad.
Ambiente nocturno Chiado.
Teniendo en cuenta que nuestra visita a Lisboa sólo iba a durar dos días, previamente leímos en infinidad de guías las visitas imprescindibles y qué era lo que no nos podíamos perder. Por supuesto, esta vez también optamos por portear en todo momento ya que Lisboa como muchos sabéis es una ciudad que no se caracteriza por ser llana…

Arco del Triunfo.
Tanto el Sr Cocó como yo somos turistas de patear, de los que prefieren caminar kilómetros y ver los rincones menos concurridos de las ciudades. Independientemente de ver los lugares más emblemáticos de Lisboa, nos encantó perdernos por sus calles y sus plazas, ver los entresijos de cableado de los tranvías y disfrutar de sus barrios a pie sin perder detalle. Porque Lisboa es eso, detalles, rincones ocultos y una arquitectura maravillosa en todos y cada uno de sus lugares.
Plaza de Rossio. Barrio de La baixa

Tuk tuk. Al fondo, Castillo de San Jorge

Detalle de un comercio en La Baixa

Tranvía que comunica la Avda Liberdade con El Barrio Alto.
Una de las visitas obligadas si viajas a Lisboa sin duda es Belém.
Hay varias maneras de llegar hasta allí. Tranvía autobús o tren.
Nosotros decidimos coger la línea 15 de tranvía en la Plaza del Comercio y en 25 minutos estábamos en Belém. El precio del billete son 2,90€ trayecto y se compra en el propio tranvía.
Algunos creen que es necesario dedicar un día entero para visitarlo, particularmente nosotros lo hicimos en medio día, apurando al máximo ya que el clima no nos acompañaba y ya sabéis que viajando con un bebé las carreras, la lluvia, el frío y demás inclemencias climatológicas pasan a un primer plano.
Imprescindible, cómo no, la visita al Monasterio de los Jerónimos la Torre de Belen y el Monumento a los Descubrimientos. Todos ellos muy cerca el uno del otro para ir caminando
Torre de Belem
Faro de Belem
Monasterio de los Jerónimos
Monumento a los Descubrimientos
Otra de las paradas obligadas según la mayoría de las guías de Lisboa es la Fábrica de Pasteis de Belém. Postre muy característico que a mi me vuelve totalmente loca.
Por este motivo y tras haber comido estos pasteles en diferentes establecimientos portugueses, no quería irme de Belém sin probar los más típicos y con más fama.
Sinceramente, mi opinión es que no merece la pena hacer semejante cola para comprarlos allí ya que a día de hoy la receta está más que dada a conocer y puedes encontrar los Pasteles de Belém iguales o incluso más ricos en otras confiterías de Lisboa. (Matadme, pero es mi más sincera opinión).
Fabrica de Pasteis de Belém.
La visita a Belém fue preciosa, dedicamos toda la mañana a ella y después decidimos comer en un restaurante que habíamos visto muy cerquita del apartamento y que nos había llamado la atención. El Café no Chiado.
Un lugar pequeño pero con mucho encanto con una terraza preciosa. Nos encantó. Muy recomendable.
 
Después de comer y para finiquitar nuestro viaje, un último paseo.
En Lisboa siempre corres el riesgo de perderte algo bonito porque todo es una auténtica preciosidad.

 

 

Nuestra escapada a Lisboa aunque corta y con un comienzo un tanto desalentador, fue maravillosa.
Un destino para repetir sin duda, eso si. La próxima vez, el coche se queda en casa.
¡Hasta la próxima!

4 comentarios sobre “Aveiro y Lisboa

  1. Me chifla Lisboa. Si hay próxima podéis coger el Tranvía 28, pasear por Alfama y subir al Palacio Da Pena en Sintra. Una de las cosas que más me gusta de la ciudad son sus “miradouros”, tengo un rollo así como tú con los faros 😊

    1. Volveremos seguro y la Alfama nos quedó sin visitar, pero todo no se puede. Me encanta tu simil. ❤️

  2. Que gran post y qué chulas las fotos!!! Si te cuento que solo fui a Portugal de muy pequeña y no me acuerdo claro!!!! 😅 (Porque ir al aeropuerto para coger un avión no cuenta jaja). Me has dado envidia, tendremos que ir algún día de estos.

    1. Pues si!!! Tienes que ir! Y eso que nuestra visita fue un poco precipitada pero, volveremos seguro.

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