Vacaciones en familia.

Llega el verano y la familia Poulain Cocó empieza a pensar en sus vacaciones anuales.

(David Fernandez Photography)

Por eso, y antes de mi recomendación para lo que nosotros consideramos unas vacaciones perfectas en familia, os hago una “pequeña introducción” para que entendáis la importancia que tiene para mí el lugar en el que pasamos nuestros días de descanso.

Antes de tener al peque, Guille y yo viajábamos todo lo que podíamos.

Yo siempre he sido de grandes viajes, organizar destinos que implican horas y horas de vuelos y viajar bastante a la aventura.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que no hace falta cruzar el mundo para encontrar lugares inolvidables.

Pero ¿qué busca esta familia a la hora de elegir destino?

1. Tranquilidad: Y con tranquilidad digo, temporada media/baja y “muy muy” poca gente.

2. Playa. Los dos somos de costa como sabéis y los destinos de interior los dejamos para findes de semana largos, pero rara vez para viajes de más de 3 días.

3. Aptos para perros. Playas con accesos no muy urbanizados y en los que realmente a nadie más que a los peces les moleste mi perro.

Y diréis: sois unos antisociales. ¡CORRECTO!

Desde los 18 años he trabajado de cara al público, los últimos 4 en el sector dental.

Este dato es importante para entender por qué durante mis vacaciones lo que menos me apetece es seguir charlando o socializándome con desconocidos. Los que comparten profesión conmigo seguro que lo entenderán.

Volviendo a nuestro destino vacacional. Obviamente, ahora hay que añadir al resto, la casuística principal a la hora de decantarnos por un lugar u otro.

¡NIÑOS!

Recuerdo mi infancia como si de una película se tratase; nítida y clara,¡Preciosa!

Todos los veranos alquilábamos una casa en la playa en un pueblo en el que, por aquel entonces, sólo había vacas y 4 veraneantes. (Ahora es el Benidorm del norte)

Pasábamos el día en la playa, casi hasta que anochecía, y mis padres, después de acostarnos, jugaban a las cartas y se tomaban una copita en el patio a la luz de la luna.

Siempre que me imaginé como mamá pensaba en unas vacaciones así con mi familia, en tener un destino de veraneo anual donde mis hijos crearán unos recuerdos de su infancia tan perfectos como los míos.

Creo firmemente en la importancia de tener un lugar concreto de reunión anual en familia, bien sea en la playa, en el pueblo o en la casa de los abuelos. Los recuerdos que se conservan de esa época quedan grabados para siempre.

Por eso, cuando alguna gente me dice: “el niño es muy pequeño para viajar”; pienso, ¿qué cambió entonces de mi infancia a la época actual?

Yo nací en enero, y en junio de ese año estaba en la playa con mis padres. Obviamente a las horas adecuadas y con sentido común, pero sintiendo el salitre desde enana. Así estoy ahora que no concibo la vida lejos del mar.

Por eso, hoy vengo a recomendaros el lugar que para nosotros reúne las condiciones perfectas para pasar unos días en familia sin estrés, con toda la tranquilidad del mundo y en el que realmente creo, Álvaro, creará sus primeros recuerdos de playa y verano.

Os hablo del Cabo de Gata. Concretamente del pueblo de Las Negras.

Hace 4 años que descubrimos este paraíso y no hay un sólo año desde entonces que no nos escapemos una semanita en mayo u octubre buscando paz y tranquilidad.

Las negras es un pueblo pequeñito en la costa de Almería con un ambiente de lo más zen y que, bajo mi punto de vista, y al menos las veces que lo hemos visitado, respetuoso con todo aquel que lo visite; siempre y cuando éste respete el destino.

Hago mucho hincapié en esto, ya que, a día de hoy, es complicado visitar algún lugar de playa que no esté masificado o en el que no te encuentres las playas llenas de basura.

Por lo general, la gente que visita el Cabo de Gata es amante de la naturaleza y, por tanto, la respetan y cuidan como se merece.

Hay playas o calitas para todo el mundo. Si tienes perro, siempre habrá una en la que estés solo para que corra a sus anchas. Si eres nudista, siempre encontrarás un rincón en el que estar cómodo, y si tienes niños otro tanto de lo mismo.

En lo que a alojamientos se refiere, podéis encontrar desde apartamentos, camping y albergues, hasta complejos hoteleros en los núcleos de población más grandes.

Nosotros siempre vamos de apartamento, porque no nos gustan los horarios pactados y somos un poco más de “sobre la marcha”. Además, ya es un ritual tomarnos nuestro mojito casero en la terraza, mirando al mar y con Guille tocando la guitarra. Al final, nos sentimos más “como en casa”.

Si os gusta bucear, El Cabo de Gata es perfecto para hacer snorkel (imprescindible llevar unos escarpines para cruzar de cala a cala y encontrar las mejores vistas bajo el mar).

No podéis iros sin visitar La Isleta, La Iglesia de las Salinas, el faro…

Flicker (Carlos Arriero)

Y para los que tenéis furgoneta o auto caravana, siempre encontrareis un sitio donde aparcar y dormir bajo las estrellas mientras escucháis el ruido de las olas.

Como fechas perfectas para visitarlo, todo depende de lo que os gusten las aglomeraciones. Nosotros siempre vamos en mayo u octubre, y estamos solos. Eso sí, muchos de los establecimientos están cerrados, por lo que si queréis salir a cenar o comer fuera, está más complicado.

En agosto, el ambiente es diferente, pero nunca semejante a ningún lugar típico de costa. Totalmente soportable.

A los amantes del senderismo y las rutas en bici como nosotros, no les puedo recomendar mejor destino. Decenas de itinerarios llenan el Cabo de entretenimiento deportivo.

Playas preciosas, respeto por el medio, tranquilidad, deporte y ahora niños…

Nosotros, que este año combinamos todo ello, seguimos pensando que es el lugar perfecto.

No me paro de imaginar a Álvaro jugando en la playa, nosotros, comprando en la típica tienda de ultramarinos comida, un cubo y una pala para ir a la playa y, por qué no, jugando a las cartas y tomando un “gin tonic” bajo la luz de la luna mientras el peque descansa.