Tu primer mes de vida

32 horas de parto y un mes de felicidad.

Un breve resumen de los que han sido, sin duda, los mejores días de nuestra vida.

Siempre había oído que al salir del hospital con tu primer hijo la sensación es de “abandono”, de “ahora estamos solos” .

Al final, este tipo de mitos hacen que algunos nos sugestionemos y pensemos que es lo que nos va a suceder y, sinceramente, al menos para nosotros, nada más lejos de la realidad. Por eso, he decidido darle las gracias a él por habérnoslo puesto tan fácil.

Esto es para ti, Álvaro.

Pasadas las 24 horas después de que nacieras, no veíamos la hora de irnos a casa y empezar nuestra nueva vida contigo.

Acostumbrarnos a ti y tú a nosotros, y también a Jasper, claro.

Meses y meses preparándolo todo para tu llegada, nerviosos por saber si lo haríamos bien y si sabríamos adaptar nuestra vida, hasta ahora perfecta y sin complicaciones, a la llegada de algo tan pequeñito y dependiente.

Nos lo pusiste muy fácil y te adaptaste perfectamente a tu nuevo hogar. Parecía que lleváramos toda la vida juntos. Incluso dormimos desde el primer día; menos de lo que hubiéramos podido,eso si, porque no éramos capaces de dejar de mirarte y pensar que habíamos hecho para tener tanta suerte.

Obviamente, no todo fue fácil y las dudas se vuelven continuas cuando tienes a un ser tan frágil entre tus brazos.

¿Recuerdas el día que se te cayó el cordón? Aún era pronto y nos pusimos nerviosos pensando que quizá pudiera infectarse y producirte la más mínima molestia. Visita a urgencias y una “risotada” del pediatra al ver a un bebé de 4kilos que irradiaba buena salud por los poros de su piel: “¿primerizos no? ¿Pero qué le puede pasar a este niño? ¡Está hermoso!

He de decir que cuando alguien nos dice ese tipo de cosas no puedo evitar levantar la cabeza con orgullo y pensar

“lo estamos haciendo muy bien”

Los abuelos nos ayudaron mucho con todas las dudas que nos surgieron, y es que, aunque están lejos, saben mucho…

Los granitos de la cara: “engordaderas”. Dos bultitos en la parte de atrás de la cabeza: “ganglios”… y así, un sinfín de pequeñas preocupaciones que nos surgían y que, increíblemente y contra todo pronóstico (habíamos leído mucho y pensábamos que lo sabíamos todo) tuvimos que terminar recurriendo a consultarles. La experiencia es un grado y nos ahorramos muchas visitas al pediatra gracias a ellos.

Repito, 4 kilos de niño, 4kilos de amor y… un cajón de ropa demasiado pequeña con etiqueta y sin utilizar… de los pañales ni hablamos.

Imaginaros que la talla 0 es hasta dos kilos…

Papá parecía un experto. Desde el primer día te vestía y te cambiaba como si llevara toda la vida haciéndolo. Al principio con un poquito de miedo, pero enseguida confiado y haciéndolo todo perfecto, como todo lo que él hace con empeño. No iba a ser menos con su mayor tesoro.

El primer día que te bañamos, nerviosos, no preparamos las cosas como debíamos.

El agua no estaba a la temperatura perfecta, mamá estaba tensa por que llorabas y papá aún no controlaba la forma perfecta de cogerte. Fue un desastre, y eso que siempre habíamos oído que el baño era un momento relajante y de unión entre papas y bebés..

¡La próxima vez lo haremos mejor!pensamos; y así fue. Ahora adoras el baño y nosotros también. Sin duda es el mejor momento del día, por eso, ahora que papá empieza a trabajar, hemos decidido esperar a que él llegue para hacerlo. ¿Sería egoísta dejar que se lo pierda no crees?

Y es que ahora nos quedamos solos los dos. En este país, unos señores han decidido que papa solo puede estar durante tu primer mes de vida compartiendo esto con nosotros y, ahora, estamos tú y yo, solos ante el peligro. Pero lo vamos a hacer bien.

Yo te prometo que cuidare de ti lo mejor que pueda y que seguiré queriéndote cada día más. Tú promete seguir mirándome como lo haces, como si fuera el centro de tu mundo, porque jamás nadie me había hecho tan feliz tan solo con una mirada.