A mí me funcionó

¡Feliz lunes a todos!

Ahora que ya está casi finiquitado mi embaraza y teniendo en cuenta que durante estos casi 10 meses he pasado, yo diría, por un 90 por ciento de los efectos secundarios de este periodo. He decidió contaros todos y cada uno de ellos y cómo hice yo para paliarlos de la mejor manera posible.

Pero, empecemos por el principio.

¡Estoy embarazada!

Tengo 6 semanas de embarazo.

¿A quién se lo cuento?, ¿a quién no?…

¿y si pasa algo?…

Hasta la 12 semana “dicen” que es mejor no contarlo….

¡Dicen dicen dicen…. !. Y yo te digo..

¡HAZ LO QUE TE DÉ LA REAL GANA!

Que queréis publicarlo en facebook.

Pues perfecto, que preferís guardaroslo para vosotros y disfrutar 3 meses de que nadie os pregunte y os apedree el teléfono, ¡pues genial!

Es vuestro momento y decidáis lo que decidáis es perfecto, porque es vuestro y de nadie más. El primer síntoma del embarazo es cuestionarte absolutamente todas las decisiones que tomes, si no no mola embarazarse….

#latribuesmorza @madremente

Continuando con esto de los síntomas.

Cuando cumplí 8 semanas empezó el

tormento de las nauseas y durante el primer trimestre fueron mis compañeras de fatigas, no solo durante las primeras horas del día, sino durante toda la jornada.

Podrán contaros mil remedios caseros, mil alternativas… a mí lo único que me funcionaba era comer, a todas horas. Pequeñas cantidades de frutos secos, sobretodo almendras sin tostar.

Tenía bolsas de almendras en la guantera del coche, en el bolso, en el baño…. una auténtica locura, pero os puedo asegurar que fue la mejor solución. Al menos conseguía llevar el día a día de trabajo lo mejor posible y no morir en el intento.

Dejando las nauseas a un lado

Una frase que yo utilizo muy a menudo es:

“Cuando te quedas embarazada empiezan a hacerte putaditas una detrás de otra”

Una de ellas consiste en hacerte tomar hierro. Y claro, la bendita seguridad social te receta el más básico y barato y no te da alternativas, a no ser que preguntes… pero…

¿Tú qué sabes?

¡Pues ojo con esto!

Si no quieres morir de estreñimiento, opta por un hierro liposomado, hay varios en el mercado, coméntalo con tu matrona y ella te recomendará uno. Por ahorrarte unas pelas no te vayas a lo de toda la vida.

Lo agradecerás.

Llegamos al segundo trimestre y de repente empezamos a ver el mundo de color de rosa porque…

¡Ya no tenemos nauseas!

Nuestra tripa ya es “tripa de embarazada” y no “de gorda” y estamos radiantes y felices pero, a mí, esto me duró un periquete y mi amiga la infección de orina llegó a mi vida.

Dos episodios en un mes con sus correspondientes dolores nocturnos y uno de ellos con piedras en el riñón.

Una vez que ya entra en tu vida ya no puedes hacer nada más que irte a urgencias pero, ¿Cómo evitar llegar a ese punto?

Cápsulas de arándano rojo, zumo de arándano rojo, yogur de arándano rojo…el rojo se convirtió en mi color favorito y el arándano en mi segundo mejor aliado (junto con el hierro liposado)y las infecciones de orina desaparecieron para siempre.

¡Ojo! No seáis cenutrias como yo y si soís propensas a tener este tipo de infecciones empezar a tomarlo antes y no cuando ya estéis agonizando y llamando a la matrona desesperadas, a lo Marta Sánchez.

Proseguimos.

La infección de orina se ha quedado atrás, ya no tenemos estreñimiento, pero el peso de la barriga y la postura de la espalda han hecho que nuestro nervio ciático esté más tenso que la piel de un tambor.

Y esto es como la famosa peli.

¿ A quién vas a llamar? ¡Ghostbusters!

En tu caso será… ¡A tu físio de confianza!

A mí, me trataron con kinesiología.

Sí sí, las famosas cintas de colores esas que llevan los deportistas chachis.

Fue una auténtica maravilla ver como en dos días, había dejado de cojear y podía hacer vida normal sin parecer Igor de “El jovencito Frankenstein”

“Nadie me quiere, nadie se preocupa por m픡Tu físio sí!

Vale, recapitulemos, ya no estamos estreñidas, la infección de orina es historia, las nauseas… de esas ya ni nos acordamos y la ciática más o menos… la tenemos controlada pero…

¡Ay amiga, ahora viene lo peor! Y lo que nadie cuenta, o mejor dicho, no nos atrevemos a contar…

Y es es que claro, que poco glamour tiene decir que tenemos almorranas ¿eh?… o hemorroides, si os suena más chic, aunque al final es lo mismo. Una auténtica cabronada.

Os dirán que las hemorroides suelen aparecer en el postparto a causa de los pujos, pero no es solo en este caso y puedo dar fé de ello sin ningún tipo de reparo.

Una crisis hemorroidal pueda ser tan dolorosa que te hará olvidarte de todo lo anterior y solo querrás desaparecer del

planeta.

Lamentablemente, a día de hoy, existen muy pocos remedios aptos para embarazadas ya que la mayor parte de las cremas contienen corticoides, pero… os voy a dar un par de remedios caseros que, aunque suenen raro, os aseguro que harán que al menos no queráis tiraros por la ventana.

Con el número uno: Miel y manzanilla.

Sí, de todo lo que probé, sin duda, lo mejor y lo que más me alivio fue esto.

Antes de acostaros, media cucharada de miel y un sobre de manzanilla. Hacéis una pequeña pomadita y la aplicáis en una gasa o directamente en la zona.

Mano de santo.

Con el número dos:

(Este es el más raro pero increíblemente, en urgencias nos lo recomendaron)

Colocamos un terrón de azúcar en la

la zona afectada (muy cómodo ello) y lo dejamos durante 20 minutos.

El azúcar absorbe el agua y hace efecto antiinflamatorio.

Señ@res, funciona. Lo juro….

Y para cerrar esta ronda de recomendaciones y con el ánimo de que no perdáis un dedo.

¡Importante!

Quitaros los anillos si no queréis que terminen teniendo que cortároslo. (Adjunto foto del estado de mi dedo tras la visita del sábado a la joyería)

Como sabéis, el hinchazón de manos y pies, sobre todo en las últimas semanas, está a la orden del día durante el embarazo, por lo que os recomiendo que prescindáis de este tipo de joyas hasta que vuestros dedos recuperen su tamaño.

Como veis, el embarazo, aveces, puede ser un tanto incómodo. Hay mamás que tienen 10 meses maravillosos y otras que tenemos que hacer de todo lo habido y por haber para, al menos intentar llevarlo lo mejor posible. Cada mujer es distinta así que, como moraleja te diría:

Vive tu embarazo a tu manera e intenta disfrutar los días buenos y llevar los malos de la mejor manera posible.

Las expectativas es mejor dejarlas en el cajón de la mesilla.

*todas las recomendaciones son basadas en mi propia experiencia. Antes de aplicarlas, consulta con tu matrona.