¿Y si le pongo la maquinita?

¡Buenos días!

Lo primero, quería agradeceros a todos la acogida que ha tenido el blog en su primera entrada.

¡Ni en mis mejores sueños!

Hoy vengo a hablaros de un tema, cuanto menos, controvertido.

Y es que, hasta que no pasan unos meses desde que empieza tu “aventura preñil”, no comienzas a darte cuenta de la cantidad de vertientes que existen en lo que a crianza y maternidad se refiere.

Y claro, cuando recibimos la noticia de que vamos a ser papás, queremos hacerlo todo perfecto, desconocemos lo que nos espera y pensamos que, leyendo un par de libros de los más famosos “Gurús” (como bien dice Carlos Escudero en su Libreta Roja), seremos los “killers” de la crianza..

Pero, ahí va la pregunta.

¿Qué pasa si resulta que todo lo que te habías planteado que harías antes de que nazca la criatura, una vez llegado el momento, es más difícil de lo que pensabas?

Pongamos un ejemplo:

En nuestro caso, decidimos elegir para que nazca el “peque”un hospital “pro parto respetuoso” en el que, cuando eliges tu “plan” para el día “B” puedes decidir hasta que iluminación quieres en la habitación, flores de Bach, bañera, silla de parto….

Así dicho, suena todo increíble y bajo mi punto de vista sí que lo es, que parece que en vez de a parir te vas a “Caldea” una semana… pero, ¿y la presión que inconscientemente nos estamos ejerciendo? ¿Y si después de 4 horas en la bañera, arrugada como una pasa, al final hay que inducir el parto porque no dilatas? ¿Y si las flores de Bach son como “de coña” para ti y al final tienes que pedir a gritos la epidural?

Creo firmemente que, en cualquiera de las vertientes existentes y en función del pediatra/matrona y obviamente creencias propias que tengamos, somos tan taxativas que corremos el peligro de terminar convirtiendo el parto en una oposición que si suspendemos nos pondrá las últimas en las listas de buenas madres.

He leído que hasta los 18 meses no es conveniente que los niños estén expuestos a pantallas de tv, móviles etc…

Tanto “maridinchi” como yo estamos de acuerdo en eso y pretendemos que no ocurra hasta esa época pero ¿y si en un momento de desesperación no podemos evitarlo y le encasquetamos el móvil al niño? ¿Seremos los peores padres del mundo?

¡DIOS MÍO QUE PRESIÓN!

Conozco un montón de casos de mamás, que durante su embarazo no paraban de repetirme todo lo que harían cuando llegara el momento. Reconozco que yo también lo he hecho en alguna ocasión pero, siempre y en el fondo, cuestionándome a mí misma si sería capaz de hacerlo o terminaría optando por otro opción más sencilla en ese momento en función de mis circunstancias y a la vez, cuestionándome como madre por ello.

Me gustaría mucho saber si esto os ha pasado o soy yo la única que pienso que no he leído suficientes libros de “Carlos González” y voy a suspender.

¿Creéis que es todo tan extremista? ¿Existen “grises”en la crianza de los niños?

Os dejo ahí la pregunta. Ilustradme con vuestras experiencias. Estaré totalmente agradecida.

¡FELIZ MIÉRCOLES A TOD@S!